La comisión se constituyó en Barranquilla como respuesta a la necesidad de acompañar a víctimas y líderes sociales que no encontraban puertas abiertas en la institucionalidad. Muy pronto comprendimos que muchas de esas historias cruzaban fronteras: familias migrantes, defensores exiliados, comunidades divididas entre dos países.
Por eso crecimos hacia donde nos necesitaban: primero con la oficina de enlace en Tampa (Florida) para la población hispanohablante en Estados Unidos, y después con la sede de Getafe (Madrid) como puerta de entrada a Europa. Hoy somos una red de defensores voluntarios, juristas y cooperantes que trabaja con un mismo estándar en tres países.